Reflexiones de un confinamiento

Hoy hace 42 días desde que empezó este confinamiento, aquí en Asturias. Para mi 41, pues yo el viernes 13 de Marzo desayuné por última vez en la cafetería a la que suelo ir que tengo cerca del despacho en Gijón.

Se me ha quedado grabada la cara de angustia de la dueña, que me miraba y me preguntaba ¿de verdad era esto necesario?, viendo la calle y la cafetería vacía, yo era la única clienta. Sigo pensando en ella, es sólamente un ejemplo de muchas otras pequeñas empresas que han tenido que cerrar sus negocios y que aún no saben cúando podrán abrir y en que condiciones. Personas como ella y su marido, que hacía poco que habían abierto, seguro que con deudas, y ahora aún más. Siento mucha tristeza por ell@s.

Yo llevo toda la vida reinventándome, así que no me preocupa mi suerte, he salido de muchas y cada vez más fuerte y más libre, pero soy consciente de que para todo el mundo no va a ser igual.

Además de lo que estoy significa a nivel profesional y económico, hay algo que todos hemos perdido, grandes y pequeños. La LIBERTAD. Y en este mar de incertidumbres en el que nos tienen envueltos, tampoco sabemos ni cómo ni cuando la recuperaremos.

La INCERTIDUMBRE, esa es otra palabra importante en esta situación. Planes, vacaciones, celebraciones, proyectos…, ya no sabemos cuando podrán ser, cómo serán. Hoy más que nunca, la vida nos pone en el presente, en el aquí y ahora, pues el futuro no existe, no podemos saber como será.

Vivimos un duelo, una ruptura con el mundo que conocíamos, sinceramente no creo que nunca volvamos a esa “normalidad” a la que estabamos acostumbrados.

Para mí las crisis son oportunidades, no entiendo el crecimiento sin una crisis, y como sociedad siempre fue así. Antes fueron guerras, revoluciones, y ahora es un ser diminuto el que “provoca” la crisis.

El porque y el cómo hemos llegado hasta aquí está dejando poco a poco de rondarme la cabeza. Hay mucha información, cuestión que agradezco pues no soy de obedecer porque sí, ni de tragar con la versión oficial sin más. Me gusta pensar por mí misma, analizar, sacar conclusiones y sobre todo sentir cuál es mi verdad. Pero de eso ya también me saturé, y al fin y al cabo como me dijo hace unos días una gran amiga, eso solo forma parte de mi necesidad de controlar lo que pasa fuera, y lo que pasa ahí fuera, está fuera de mi control.

Lo que sí está bajo mi control soy yo misma, mi sentir, mi salud física, mental y emocional. Y acompañar desde ahí el sentir y la salud de mi hijo.

Porque mi hijo, como muchos otros niños y niñas también está viviendo un duelo. Ha perdido su libertad, y para él lo más importante, sus relaciones. ¿Cuándo voy a volver a jugar con un amigo?, me pregunta. Y yo no sé que contestar, espero que pronto hijo.

Esta situación marcará, en algunos niños y niñas que viven en hogares en los que no se les respeta y acompaña o cosas peores, pero también en alquellos hogares en los que sí tienen ese respeto y ese acompañamiento, dejará su huella. Marcará como un tiempo en que tuvieron a su mamá y su papá más que nunca, pero rodeados de incertidumbre y puede que miedo, y sobre todo capados completamente en sus relaciones sociales y en su libertad de movimiento.

No sé adonde nos llevará todo esto, pero espero poder decirle el día de mañana a mi hijo que esto que vivió y sintió sirvió para construir un mundo del que me sienta orgullosa.

Y ese mundo lo vamos a construir entre todas/os, con:

Espíritu crítico: No existe una verdad absoluta, busca la tuya, la que te haga sentir en paz.

Autoresponsabilidad: Hazte responsable de tu vida, de tu salud, de tus pensamientos…

Amor propio: Respetándote a ti misma/o y trabajando en tu merecimiento. Te mereces lo mejor, no lo olvides.

Enfocando tu mente en positivo: Busca la salida, ¿Qué puedes hacer para estar mejor ahora mismo? ¿Qué puedes hacer para ir construyendo el futuro que sueñas?

Pero sobre todo y por encima de todo, con EMPATÍA, la capacidad de ver a las otras personas en sus necesidades, en sus fortalezas y en su debilidad. Apoyándonos un@s a los otr@s, porque la única forma de salir victoriosas/os es cooperando y estando más unidas/os que nunca.

Te abrazo con todo mi corazón.

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