¿Qué es eso del mal comportamiento en las/os niñas/os?

La construcción social que rodea el “mal comportamiento” en niños.

Empecemos por el principio.

Calificar el comportamiento de un niño como “bueno o malo” es hacer un juicio de valor

Ese juicio no es más que nuestra propia percepción de la realidad.

Son valoraciones que se basan según nuestro propio desarrollo, entorno, creencia, experiencia y, sobretodo, nuestra propia expectativa: todo aquello que esperamos que nuestro hija/o hiciesen en una determinada situación o lo que nos gustaría que sucediese.

La suma de todo esto genera una interpretación personal de lo sucedido. Y hay tantas interpretaciones como personas en el mundo.

Por esta sencilla razón un comportamiento puede ser calificado como cómico y normal para algunos e impertinente o una falta de respeto para otros.

En definitiva, el comportamiento -bueno o malo- de un niño, se está valorando de forma subjetiva.

En muchos casos esa apreciación personal que tenemos de los niños está alejada de la verdad, incluso de la coherencia.

¿CON QUÉ FILTRO MIRAMOS ESE “MAL COMPORTAMIENTO”?

Cuando señalamos una actitud como “mal comportamiento”, estamos también, de alguna manera, atribuyendo, a esa pequeña persona, nuestro propio malestar. 

Y aquí hablaré de la otra cara de esta situación. Hablaré de nosotras/os, los adultos.

Cuando observamos a nuestras/os hijas/os estamos añadiendo a esa observación nuestro propio filtro y a su vez, esta observación, está directamente relacionada con el filtro con el que nos vieron a nosotras cuando éramos niñas/os.

Por esta sencilla pero muy importante razón, es imprescindible revisar nuestras heridas infantiles y nuestras ideas preconcebidas sobre la infancia y la crianza para poder tener una mirada limpia y amorosa hacia nuestros hijas/os.

“EL COMPORTAMIENTO DE LOS NIÑOS ES UN REFLEJO DE LOS ADULTOS. EXAMINA QUE TE IMPIDE AMARTE Y DISPONTE A LIBERARTE DE ELLO. SERÁS UN MARAVILLOSO EJEMPLO PARA TUS HIJOS”. -LOUISE HAY

ETAPAS MADURATIVAS QUE INTERPRETAMOS COMO “MAL COMPORTAMIENTO”.

Lo primero que debemos comprender como adultos y padres es que detrás de un comportamiento que desagrada, agrede o rompe la armonía familiar, siempre hay una necesidad no satisfecha que lucha por salir de la forma que puede o encuentra disponible.

Para no llegar a ese juicio de valor y calificar una actitud como mal comportamiento, es necesario pararse, observar y responder internamente estas preguntas:

¿Qué nos está diciendo esto que ha pasado?

¿Qué está necesitando nuestro hijo o hija?

Y más que responder el por qué, mi consejo es que intentemos responder el para qué de esa actitud y cómo puedo ayudarlo. 

Realmente son estas preguntas la que nos permitirán cubrir esa necesidad que se está manifestando.

Este momento que nos permitimos como madres/padres y le brindamos a nuestros hijas/os se llama EMPATIZAR. 

Identificar sus etapas de crecimiento, nos ayudará a empatizar con mayor facilidad.

Espero que esta sencilla agrupación que preparé, basado en diferentes experiencias como psicóloga de familia y, sobre todo de mi propia experiencia como madre, sea de mucha ayuda.

ETAPAS MADURATIVAS

Hay que tener en cuenta que cada niño es un universo único e irrepetible. Por esta razón las etapas madurativas que presento aquí son una orientación. NO debe tomarse como una verdad absoluta.

  • 12 a 24 meses: es una etapa de experimentación al máximo. Se lanzan a caminar y a investigar absolutamente todo a su paso. Es un período donde van soltando su apego, por esta razón es muy común vernos como padres correr tras ellos todo el tiempo e interpretar esto de “escapar de nosotros” como un mal comportamiento. 
  • 2 a 4 años: es la tapa donde más se pone a prueba nuestra paciencia y empatía como madres/padres. Aquí la autonomía tiene entero protagonismo. Las/os niñas quieren hacerlo todo por sí mismas/os y nosotras como adultos, para evitarles y evitarnos ciertas situaciones, nos enfrentamos a ellos, anulando su correcto desarrollo. 
  • 5 a 8 años: Expresan con mayor claridad sus emociones y sus pensamientos. Manifiestan lo que quieren y lo que no quieren desde su propio razonamiento. En esta etapa es común confundir su postura ante determinadas situaciones como “mal comportamiento”: “no quiero jugar con ese niño”, “ahora no tengo apetito”, “quiero quedarme en casa”.    
  • 9 a 12 años: Establecen vínculos mas fuertes con sus amigos y muestra una creciente independencia. También presta mayor atención a su apariencia o su aspecto físico.  Aquí los propios límites que nos impongan para resguardar su intimidad se puede confundir con “mal comportamiento”

Este es uno de los muchos temas que tratamos en el Grupo de Crianza. La participación es absolutamente libre y gratuita. Puedes mirar la agenda de los próximos encuentros aquí.

Si necesitas asesoramiento puedes consultar aquí todos los servicios que tengo disponibles para ti y tu familia.

Date una oportunidad para cambiar vuestra realidad familiar. 

Verás cómo poco a poco ese tiempo que compartís se vuelve un maravilloso espacio de amor y aprendizaje para todos.


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