Como dar “todo” se te puede volver en contra.

Yo lo doy todo por mi hij@“, frase hecha que tod@s hemos oído más de una vez.

Yo le haría matices a esta frase, yo doy todo mi amor a mi hijo, le doy todas las oportunidades que están en mi mano para aprenda y avance como persona, le doy todo mi apoyo y mi consuelo cuando lo necesita, le doy toda mi presencia cuando paso tiempo con él, le escucho, le siento, le acompaño…

Pero no le doy todo lo que me pide, no le doy todos los juguetes que quiere, no le doy toda la comida basura que quiere, no le doy todo mi tiempo, no le hago las cosas que él ya sabe hacer, no le sobreprotejo, no le impido experimentar por sí mismo, no le impido equivocarse…

Cuando damos todo hasta el punto en el que nos olvidamos de quienes somos, cuando le hacemos todo a nuestr@s hij@s, cuando no los afianzamos en su responsabilidad, en su autonomía, cuando no les servimos de modelo autónom@, independiente, centrad@. Ese niño o niña tan dulce que teníamos puede que un día se levante y se vuelva en nuestra contra, pues no ha aprendido a valorarse a si mism@, no se ha sentido capaz de gestionarse a sí mism@ ni a su entorno, no ha visto a su madre o a su padre dandose ese valor así que probablemente tampoco se los dé

El mayor regalo que le puedes dar a tu hij@ es darle responsabilidades, confiar en el/ella, darle valor a sus decisiones, promover el agradecimiento, pero sobre todo ser ese modelo para ella/el.

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